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viernes, 22 de febrero de 2013
viernes, 15 de febrero de 2013
Publicado por
Mr. Zanjas
$an Maletín
Ayer fue $an Maletín y me apetecía escribir algo sobre ello: nos lo pintan como el DIA de los enamorados, lo cual significa que como mínimo debes de ir al DIA a comprar para tu pareja una caja de...algo que termina en ...ones, vamos, el típico coñazo de todos los años: ¡Gasta, gasta, gasta, estúpido consumidor sin cerebro!...Hay algo de trágico en este sistema que nos percibe no como hombres y mujeres, capaces de experimentar sentimientos y emociones, sino como como fajos de billetes ambulantes, a los que hay que hacer adelgazar como sea. No es nada nueva esta percepción sinecdóquica y reduccionista de la persona: para los empresarios somos "recursos humanos", para la iglesia, "fieles" o "infieles", para el sicoanálisis, coños y pollas. Es esta una deshumanización estabuladora y alienante, que hace de nosotros meras piezas fungibles como las del documental "Obsolescencia Programada". Creo que fue Marvin Harris de hecho, el que intentó demostrar cómo influía ésa cultura del usar y tirar que nos rodea en las relaciones humanas, con uno de sus estudios sobre la antropología de los actuales EEUU. Lo terrible de ese ensayo es que describe con toda crudeza la manera en que inadvertidamente terminamos cosificados y convertidos en meras marionetas de carne y hueso...
Pero fue el dia de los enamorados, así que por qué no plantearnos qué es el amor...Como soy de origen galaico me puedo permitir contestar a esta pregunta con otras: ¿ Qué es Dio$? ¿De qué sexo son las ángeles?¿Dónde escondió Dan Brown el Santo Grial?¿De qué lugar de Oriente vienen los tres Magos El, Corte e Inglés?
Son éstas preguntas que cada uno puede responder como le plazca...Yo ya lo he hecho.
Actualmente se suele confundir el amor verdadero con una peli porno, a Dios con Benito 16, la amistad sincera (en las orejas) con Feisbuc, la cocina con Adriá, la cultura con la Sgae, la música con Madrirock, y el flamenco con Alejandro Sanz (recordémosle todos que nacer andaluz no te convierte ipso facto en cantaor)...Así que mi idea del amor me la guardaré púdicamente para mí mismo y para mi familia, celada a ojos de la masa...Tal vez suene egoísta. Yo prefiero decir "intimista", porque hoy la intimidad es algo extraño, y quienes la apreciamos, unos friquis: Gran Hermano nos mortifica a todas horas con lo maravilloso que es ser un mindundi observado por to quisque, y Norias y Tómbolas nos revelan las interioridades de los famosos. Se puede pasar así de participar de un programa a otro sin solución de continuidad, alimentando la telebasura...Pocos saben que el Gran Hermano es una metáfora sacada de la tremebunda distopía de Orwell, y si les hablas de distopía lo confunden con una bebida tropical, como les ocurría a mis alumnos hace unos años...Luego nos encontramos con tontolabas que cuelgan orgullosos en Youtube sus vídeos de cómo violan leyes y otras cosas, sin pensar en que les pueden pillar, ya que lo importante es la fama...
No os olvidéis de llevar a vuestra mascota a que os la bendigan, ni meter la mano en el pilón de los alfileres. Las rosquillas, compradlas tontas. Feliz día de $an Maletín a totus tuus.
lunes, 11 de febrero de 2013
Publicado por
Mr. Zanjas
Al hilo de los acontecimientos, rescatamos tres artículos escritos hace varios años:
Benito el Zampabollos
Abrí el otro día el periódico gratuito al azar que me dieron yendo de camino al trabajo, y mis ojos fueron golpeados por el siguiente titular: "Una pastelería Kosher de Roma hace las delicias del papa". La noticia venía ilustrada con una foto del infame Benedicto todo risueño y feliz en su decadencia física y moral. Aparentemente intrascendente, este evento hay que saber leerlo entre líneas. La noticia se refería al hecho de que los pasteles que tanto pirran al papa se los hacen unos pasteleros judíos. Nada que objetar, vale, te pueden gustar los dulces judíos, como hay quien aprecia la carne de foca cruda recién desollada, como los inuit, o como los vikingos el hediondo tiburón fermentado durante 6 meses. Lo realmente inquietante es que sea el jefe de la iglesia católica el que rinda simbólica pleitesía al judío de una manera tan burda y rastrerona. Todos sabemos que su elección estuvo más amañada que el cubilete de los trileros, y que lo primero que hizo cuando se vio papa fue visitar la sinagoga de Roma, imagino que para dar las gracias a alguien más que a Dios y a la Virgen, o tenemos noticia de sus estúpidas meteduras de pata al citar a destiempo y fuera de contexto y de lugar viejas refutaciones bizantinas del islam en un momento en que el horno no estaba para bollos, como si me diera a mí por acudir a su misa de jueves santo con una panda de strippers en traje de faena, estúpido e inapropiado, impropio de alguien que además de un cargo religioso ostenta un poder temporal sujeto obviamente a las más elementales leyes de la diplomacia. La foto del amigo benito era para verla, ¡un cromo!, que simboliza la verdadera cara de la iglesia católica en la actualidad: una institución envejecida más que antigua, chocheante más que dotada del discernimiento y la sabiduría de la madurez, y servilmente encorvada ante poderes ajenos: el dinero, la pseudo-masonería opusina, la banca, EEUU, o el estado de Israel. Con esa sonrisa de niño bueno que simboliza más la imbecilidad que la beatitud, Benito se gana su pedazo del cielo mendigando las migajas de la mesa del rico Epulón, como el pobre Lázaro. Hay una escena estupenda en la peli de Kubrick de la chaqueta metálica en la que el sargento encuentra un donut en la taquilla del desastroso recluta patoso. En vez de castigarle a él, castiga a todo el batallón: mientras le entrega el bollo para que se lo coma tranquilamente le dice "Ellos lo pagan, tú te lo comes". Los católicos palestinos e iraquies son hoy ese batallón. Espero sinceramente que los dulces kosher le gusten al abuelito. A mí me saben amargos.
Benito el Lameculos
He seguido sin excesivo interés la visita,o mejor dicho el cortejo del infame Benito a los EEUU por la tele, que apenas veo, y por la prensa gratuita, que ameniza bien que mal mis infinitas horas de viaje en necropolitano. Realmente me pregunto qué cojones ha ido a a hacer allí. ¿Ha ido a entrevistarse con Bush? ¿Sobre qué? Realmente no podían dar una imagen más patética y lamentable. El uno porque es un cadáver político que ha infestado el mundo con dolor, miseria y odio de una manera como no se había visto desde hacía tiempo, y el otro porque es un cadáver viviente, envuelto en los albos oropeles de una religión decadente sin remisión, símbolo encarnado no de Cristo en la tierra, sino del Vaticano S.A., más preocupada por el poder y el dinero que por los pobres y los desgraciados, salvo honrosas excepciones, claro. Como se decía en Bizancio, las dos mitades de Dios se han juntado, y el parto de los montes fue un ratón. No han faltado ni las sibilinas visitas a las sinagogas, claro, a comulgar con bollos de los que tanto le gustan. Imagino que le guardarían unos cuantos en el tabernáculo. Quién sabe, hasta es posible que introduzca en la iglesia hostias kosher, ya que tanto se esfuerza en caerle bien a sus amiguitos sionistas. Me gustaría verle visitando algún barrio de negros, seguro que constituía un buen 'blanco'... Y sí, no ha faltado el consabido discursito contra los condones, las pajas, el aborto y el jevimetal, ya aburre... Poco o casi nada de la pederastia, uno de los rasgos característicos y caracterizadores de la iglesia católica actual a ojos de otras religiones, junto con la malsana visión de la sexualidad como reacción al ya caduco psicoanálisis de Freud. Tienen el mundo en sus manos, sí, pero el mundo se les está escapando. No sé si a Bush le sucederá la virago o el café con leche, pero sí sé que la situación no irá a mejor.
Benito el Anticristo
Tenía que pasar, no podía ser de otro modo: el sepulcro blanqueado que es hoy Benito 16 se ha abierto de par en par, por no decir de patas, para recibir al cadáver político que regenta los destinos de los USA y de más de medio mundo, y su esperpéntico acoplamiento ha tenido lugar en la santa Roma. No soy apocalíptico, ni nunca me he interesado por cábalas, profecías, Iqueres Jiménez del Oso, fines del mundo, y otras zarandajas de ese tipo, pero tengo que reconocer que esta vez ha sido diferente. He sentido escalofríos. El padre de la Mentira, Bush, y la mentira del Padre, Benito, concebida en extraño conclave, se han arrejuntado y tal que dos babosas rezumantes se han lubricado bien a fondo con lisonjas y parabienes. Las dos caras B de un mismo disco rayado: '¡Qué honor,qué honor,qué honor!', espetaba el estafermo de la CIA al ser recibido por Su Decrepitud: primero fue un pelele en manos de las drogas y del alcohol, ahora lo manejan poderes desde la sombra que apestan a azufre y a gasolina, sobre todo a gasolina. ¿Es posible que Bush haya ido a pedir un exorcismo que libere su alma de tan oscuras fuerzas?¿O es acaso más probable que, como aquel rey francés, contrito y penitente, fuese a pedir la absolución a Roma de toda la miseria moral y material que ha traído al mundo? Francamente, no lo creo. En aquel caso el papa mantuvo en espera bajo la nieve al susodicho soberano, durante seis días, y solamente se dignó recibirle al séptimo. Eran otros tiempos, los de la oscura brillantez de la Edad Media. Pero en este caso no ha habido esperas, ni arrepentimientos, ni perdones. El viejo zorro blanco le ha expuesto las vanas glorias de su cubil romano, y hasta se ha rumoreado que Bush planea convertirse al catolicismo. ¿De qué me suena a mi eso? Ah, sí, hubo una vez una mierda seca mandando en Inglaterra que creyó que un poco de agua (bendita) mejoraría su aspecto. Pero el hedor que ha generado aun sigue asfixiando a muchos...
Parece probable que ese canalla se convierta a la fe de Roma, como su hermano Jeb, el de la República Española. También parece probable que Asnar, el de los pies en la mesa, ha tenido algo que ver en todo esto. ¿Quedará algo de humana dignidad en el alma de Benito 16 y le excomulgará una vez le haya bautizado? No lo creo. Su pública coyunda política parece un signo de la profunda sumisión de lo espiritual a lo temporal, y aún a lo material, que, de creer en esas cosas, precederían el final de los tiempos. Por eso me acojoné: porque entra dentro de lo concebible por parte de estos monigotes, o, mejor dicho, por quienes entre bambalinas les manejan quedamente, el iniciar una nueva cruzada como la de Irak. Con armas nucleares esta vez... Pero no, quiero pensar que no será ahora, que tiene que ganar el café con leche las elecciones, sino de aquí a diez años. Vivimos a un paso del abismo y tarde o temprano nos empujarán a él: está escrito, así que vigilad el cielo, ¡¡¡seguid vigilando el cielo!!!
Trilogía sobre Benito 16
Al hilo de los acontecimientos, rescatamos tres artículos escritos hace varios años:
Benito el Zampabollos
Abrí el otro día el periódico gratuito al azar que me dieron yendo de camino al trabajo, y mis ojos fueron golpeados por el siguiente titular: "Una pastelería Kosher de Roma hace las delicias del papa". La noticia venía ilustrada con una foto del infame Benedicto todo risueño y feliz en su decadencia física y moral. Aparentemente intrascendente, este evento hay que saber leerlo entre líneas. La noticia se refería al hecho de que los pasteles que tanto pirran al papa se los hacen unos pasteleros judíos. Nada que objetar, vale, te pueden gustar los dulces judíos, como hay quien aprecia la carne de foca cruda recién desollada, como los inuit, o como los vikingos el hediondo tiburón fermentado durante 6 meses. Lo realmente inquietante es que sea el jefe de la iglesia católica el que rinda simbólica pleitesía al judío de una manera tan burda y rastrerona. Todos sabemos que su elección estuvo más amañada que el cubilete de los trileros, y que lo primero que hizo cuando se vio papa fue visitar la sinagoga de Roma, imagino que para dar las gracias a alguien más que a Dios y a la Virgen, o tenemos noticia de sus estúpidas meteduras de pata al citar a destiempo y fuera de contexto y de lugar viejas refutaciones bizantinas del islam en un momento en que el horno no estaba para bollos, como si me diera a mí por acudir a su misa de jueves santo con una panda de strippers en traje de faena, estúpido e inapropiado, impropio de alguien que además de un cargo religioso ostenta un poder temporal sujeto obviamente a las más elementales leyes de la diplomacia. La foto del amigo benito era para verla, ¡un cromo!, que simboliza la verdadera cara de la iglesia católica en la actualidad: una institución envejecida más que antigua, chocheante más que dotada del discernimiento y la sabiduría de la madurez, y servilmente encorvada ante poderes ajenos: el dinero, la pseudo-masonería opusina, la banca, EEUU, o el estado de Israel. Con esa sonrisa de niño bueno que simboliza más la imbecilidad que la beatitud, Benito se gana su pedazo del cielo mendigando las migajas de la mesa del rico Epulón, como el pobre Lázaro. Hay una escena estupenda en la peli de Kubrick de la chaqueta metálica en la que el sargento encuentra un donut en la taquilla del desastroso recluta patoso. En vez de castigarle a él, castiga a todo el batallón: mientras le entrega el bollo para que se lo coma tranquilamente le dice "Ellos lo pagan, tú te lo comes". Los católicos palestinos e iraquies son hoy ese batallón. Espero sinceramente que los dulces kosher le gusten al abuelito. A mí me saben amargos.
Benito el Lameculos
He seguido sin excesivo interés la visita,o mejor dicho el cortejo del infame Benito a los EEUU por la tele, que apenas veo, y por la prensa gratuita, que ameniza bien que mal mis infinitas horas de viaje en necropolitano. Realmente me pregunto qué cojones ha ido a a hacer allí. ¿Ha ido a entrevistarse con Bush? ¿Sobre qué? Realmente no podían dar una imagen más patética y lamentable. El uno porque es un cadáver político que ha infestado el mundo con dolor, miseria y odio de una manera como no se había visto desde hacía tiempo, y el otro porque es un cadáver viviente, envuelto en los albos oropeles de una religión decadente sin remisión, símbolo encarnado no de Cristo en la tierra, sino del Vaticano S.A., más preocupada por el poder y el dinero que por los pobres y los desgraciados, salvo honrosas excepciones, claro. Como se decía en Bizancio, las dos mitades de Dios se han juntado, y el parto de los montes fue un ratón. No han faltado ni las sibilinas visitas a las sinagogas, claro, a comulgar con bollos de los que tanto le gustan. Imagino que le guardarían unos cuantos en el tabernáculo. Quién sabe, hasta es posible que introduzca en la iglesia hostias kosher, ya que tanto se esfuerza en caerle bien a sus amiguitos sionistas. Me gustaría verle visitando algún barrio de negros, seguro que constituía un buen 'blanco'... Y sí, no ha faltado el consabido discursito contra los condones, las pajas, el aborto y el jevimetal, ya aburre... Poco o casi nada de la pederastia, uno de los rasgos característicos y caracterizadores de la iglesia católica actual a ojos de otras religiones, junto con la malsana visión de la sexualidad como reacción al ya caduco psicoanálisis de Freud. Tienen el mundo en sus manos, sí, pero el mundo se les está escapando. No sé si a Bush le sucederá la virago o el café con leche, pero sí sé que la situación no irá a mejor.
Benito el Anticristo
Tenía que pasar, no podía ser de otro modo: el sepulcro blanqueado que es hoy Benito 16 se ha abierto de par en par, por no decir de patas, para recibir al cadáver político que regenta los destinos de los USA y de más de medio mundo, y su esperpéntico acoplamiento ha tenido lugar en la santa Roma. No soy apocalíptico, ni nunca me he interesado por cábalas, profecías, Iqueres Jiménez del Oso, fines del mundo, y otras zarandajas de ese tipo, pero tengo que reconocer que esta vez ha sido diferente. He sentido escalofríos. El padre de la Mentira, Bush, y la mentira del Padre, Benito, concebida en extraño conclave, se han arrejuntado y tal que dos babosas rezumantes se han lubricado bien a fondo con lisonjas y parabienes. Las dos caras B de un mismo disco rayado: '¡Qué honor,qué honor,qué honor!', espetaba el estafermo de la CIA al ser recibido por Su Decrepitud: primero fue un pelele en manos de las drogas y del alcohol, ahora lo manejan poderes desde la sombra que apestan a azufre y a gasolina, sobre todo a gasolina. ¿Es posible que Bush haya ido a pedir un exorcismo que libere su alma de tan oscuras fuerzas?¿O es acaso más probable que, como aquel rey francés, contrito y penitente, fuese a pedir la absolución a Roma de toda la miseria moral y material que ha traído al mundo? Francamente, no lo creo. En aquel caso el papa mantuvo en espera bajo la nieve al susodicho soberano, durante seis días, y solamente se dignó recibirle al séptimo. Eran otros tiempos, los de la oscura brillantez de la Edad Media. Pero en este caso no ha habido esperas, ni arrepentimientos, ni perdones. El viejo zorro blanco le ha expuesto las vanas glorias de su cubil romano, y hasta se ha rumoreado que Bush planea convertirse al catolicismo. ¿De qué me suena a mi eso? Ah, sí, hubo una vez una mierda seca mandando en Inglaterra que creyó que un poco de agua (bendita) mejoraría su aspecto. Pero el hedor que ha generado aun sigue asfixiando a muchos...
Parece probable que ese canalla se convierta a la fe de Roma, como su hermano Jeb, el de la República Española. También parece probable que Asnar, el de los pies en la mesa, ha tenido algo que ver en todo esto. ¿Quedará algo de humana dignidad en el alma de Benito 16 y le excomulgará una vez le haya bautizado? No lo creo. Su pública coyunda política parece un signo de la profunda sumisión de lo espiritual a lo temporal, y aún a lo material, que, de creer en esas cosas, precederían el final de los tiempos. Por eso me acojoné: porque entra dentro de lo concebible por parte de estos monigotes, o, mejor dicho, por quienes entre bambalinas les manejan quedamente, el iniciar una nueva cruzada como la de Irak. Con armas nucleares esta vez... Pero no, quiero pensar que no será ahora, que tiene que ganar el café con leche las elecciones, sino de aquí a diez años. Vivimos a un paso del abismo y tarde o temprano nos empujarán a él: está escrito, así que vigilad el cielo, ¡¡¡seguid vigilando el cielo!!!
lunes, 28 de enero de 2013
Publicado por
Mr. Zanjas
Obra de Caspar David Friedrich
[Extraído de: Caspar David Friedrich. (2012, 3 de diciembre). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 08:31, enero 28, 2013 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Caspar_David_Friedrich&oldid=61910611].
Caspar David Friedrich (Greifswald, 5 de septiembre de 1774 – Dresde, 7 de mayo de 1840) fue el principal representante de la pintura romántica alemana, junto a Philipp Otto Runge, siendo la más destacada en el ámbito del paisajismo.
Véase también: Categoría:Cuadros de Caspar David Friedrich.
Como es característico de la pintura romántica, Friedrich pintó sobre todo óleos sobre lienzo. En alguna ocasión utilizó el formato del retablo y empleó el oro, a la manera de los artistas medievales.
No obstante, inicialmente se dedicó a hacer dibujos a la pluma, con tinta china y acuarela. A partir de 1800 comenzó a utilizar preferentemente la tinta de color sepia. Aunque se le atribuye un óleo en 1798 (Barco naufragado en el Océano Glacial), lo cierto es que no generalizó el uso de esta técnica hasta más tarde, empezando a aparecer en gran número sólo a partir de 1807.
Perteneció a la primera generación de artistas libres, que no pintaban por encargo, sino que creaban por sí mismos para un mercado libre de galerías.
Paisajes
Su género preferido fue el paisaje y, dentro de él, los temas montañosos y marinos.
La obra de Friedrich tiene precedentes en una larga tradición de pintores alemanes que, antes de él, pintaron paisajes «cósmicos» o «sublimes», como Durero o Adam Elsheimer. En efecto, los pintores centroeuropeos tendieron a pintar inmensos paisajes con montañas altas, pendientes escarpadas, enormes cielos..., en los que el hombre se sentía perdido. Igualmente, hay rasgos en la pintura de Friedrich que ya estaban en las vedute del siglo precedente: el espectador en primer término, destacando sobre el paisaje del fondo, y el interés por paisajes solitarios y majestuosos, como el mar o las montañas.
Sin embargo, a diferencia de paisajistas anteriores, se inspiró en los paisajes reales que conoció, algunos de ellos hasta entonces prácticamente desconocidos: Nuevo Brandeburgo, Rügen, Greifswald, Bohemia, las regiones del Harz y del Riesengebirge. Esto dotó a su obra de un realismo hasta entonces inédito. Eligió, además, algunos puntos de vista que no abundaban antes en la pintura paisajística, como las cimas de la montaña o las orillas del mar.
No obstante, en su obra es importante la composición. Aunque muchos cuadros son una imagen precisa de la realidad, son una cuidadosa composición de diferentes elementos, que Friedrich había guardado en su libro de esbozos.
No seguía la tendencia artística italiana ni a los antiguos maestros. A su juicio, el arte debía mediar entre las dos obras de Dios, los humanos y la Naturaleza. Con este punto de vista se acerca a las bellezas naturales, en cuya representación procesó tendencias y sentimientos. Sus obras no son, por lo tanto, imágenes de la Naturaleza, sino de un sentimiento metafísico, inaprensible. El primer plano y el fondo, separados a menudo por un abismo, se relacionan entre sí.
El espíritu que domina la obra de Friedrich es radicalmente romántico: abundan las escenas a la luz de la luna, espacios gélidos (mar de hielo, campos helados), las noches, paisajes montañosos y agrestes. Cuando incluye elementos humanos, suelen ser de carácter sombrío, como cementerios o ruinas góticas. Una y otra vez aparecen elementos religiosos, como crucifijos o iglesias.
Pobló sus paisajes de seres humanos contemporáneos, pertenecientes en general a la burguesía. Estas figuras, a partir de 1807, suelen aparecer de espaldas al espectador, ocultando la cara, y en alguna de ellas se reconoce al propio Friedrich. Suelen estar ubicados céntricamente en el cuadro, de manera que cubren el punto de fuga. Con este recurso, el artista señala que el «sentimiento», la auténtica humanización, se encuentra en la Naturaleza. Al mismo tiempo, esto permite que el espectador no se distraiga con la fisonomía de este personaje anónimo, sino que se identifique con él. Finalmente, de esta manera logra una metáfora visual de la disolución del individuo en el «todo» cósmico.
Es el pintor más significativo del paisajismo romántico alemán, comparable al inglés J. M. W. Turner. Junto a Turner y Constable, hizo de las pinturas de paisajes un género principal en el arte occidental. A este nuevo arte del paisaje también contribuyeron Camille Corot y Théodore Rousseau veinticinco años más tarde.
Simbolismo
La renovación que Friedrich introdujo en el género del paisaje no fue sólo su realismo, sino también por su simbolismo. Pretende reflejar el alma de las figuras humanas que suelen aparecer en el primer plano. Crea así lo que en el siglo XIX se llamaban «paisajes íntimos». Su simbolismo parece ser directamente heredado por Arnold Böcklin.
Alegoría política
A menudo se ven en los cuadros de Friedrich alegorías de la situación política de la época. Sobre todo en su primera época, se descubren en sus cuadros elementos simbólicos referentes a las guerras de liberación, lo que refleja su sentimiento patriótico antinapoleónico y el desencanto sobre la posterior restauración. El significado antinapoleónico de sus cuadros era evidente para sus contemporáneos, quienes, además, demandaban este tipo de obras. Por ello el rey prusiano adquirió en 1810 las dos pinturas Monje a la orilla del mar y Abadía en el robledal y, dos años más tarde, otras dos. Sin embargo, después de la victoria contra Napoleón, la tendencia patriótica chocó contra el statu quo resultante del Congreso de Viena, y estos temas pictóricos encontraron rechazo. Muestra de ello es que, después de la «persecución de los demagogos» intensificada tras las resoluciones de Karlsbad (1819), la Casa real prusiana no le volvió a comprar ninguna otra obra.
Puede citarse, a modo de ejemplo, el optimismo de la pintura En el velero (1818), frente al desencanto de El árbol solitario (1821), en el que un roble simboliza la Alemania dañada por la ocupación de los franceses. Sus cuadros posteriores adoptan tonos más oscuros, mereciendo destacar Las hermanas en una terraza en el puerto (1820). En este cuadro se combinan elementos de diversos lugares, destacando las cinco torres de la iglesia de Halle, símbolo del triunfo de la reforma luterana frente al catolicismo que simbolizaba Alberto de Brandeburgo (siglo XVI).
Un elemento que constantemente aparece en sus cuadros con un significado político es el antiguo traje alemán, proscrito en 1819, pues era una expresión figurativa de las convicciones patrióticas, como se expresa en el tratado Sobre las costumbres, la moda y el traje (1814) de Arndt. Muchos caballeros visten en las obras de Friedrich una levita abrochada hasta arriba, un ancho cuello por encima y un bonete en la cabeza, mientras que las señoras aparecen con vestidos largos y cerrados en el cuello. Esta moda se oponía al estilo imperio, que era considerada como francesa. En este estilo dominaban los colores brillantes y claros. Las mujeres llevaban escote y transparencias y los caballeros pantalones blancos ceñidos.
La naturaleza representada por Friedrich visualiza, pues, las tensiones políticas de la época. Sobre la pintura de Dos hombres observando la luna (h. 1818–1819, Gemäldegalerie Alte Meister, Dresde), y preguntado sobre lo que estaban haciendo aquellos hombres, Friedrich comentó irónicamente que «Están llevando a cabo actividades demagógicas».
Cabe mencionar, por último, que la postura personal de Friedrich sobre su propia nacionalidad, sueca, se evidencia en varias de sus obras a través de las banderas. La bandera danesa (Dannebrog) y la sueca aparecen en el cuadro Vista de un puerto (1815). Es más, en una de sus últimas obras, Las edades de la vida, de 1835, veinte años después de la incorporación de Greifswald a Prusia, aparecen los hijos de Friedrich, Agnes Adelheid y Gustav Adolf, con un banderín sueco.
El poeta sueco Daniel Amadeus Atterbom, que conoció a Friedrich, escribió en su «Cuadros de viajes por la Alemania romántica» (Reisebilder aus dem romantischen Deutschland) que «Friedrich es pomerano... y se considera medio sueco».
Alegoría religiosa
A partir de los años 1812–1814 el patriotismo va siendo sustituido por el dominio del simbolismo cristiano. Friedrich era profundamente religioso y, al igual que Runge, pretendía renovar el arte alemán a través del espíritu pietista protestante. Quería generar un sentimiento de religiosidad a través de una nueva temática: el paisaje.
Cultiva una metafísica de la luz, propia del cristianismo neoplatónico. Aparece en sus paisajes la dualidad: el cuerpo y el alma, lo terrenal y lo espiritual, generalmente representados por el primer plano donde están las personas (lo humano) y los planos posteriores, en los que aparece el paisaje en toda su grandeza (lo divino).
Algunos elementos que se repiten en sus obras tienen un claro simbolismo religioso:
- El color violeta (y, en general, el contraste entre la oscuridad de la parte inferior de la pintura o primer plano, y la claridad en la parte superior representando el fondo) era, y no sólo para Friedrich, el color del duelo y la melancolía. Se sospecha que la base de semejantes obras sea la condición depresiva de Friedrich.
- La experiencia de la naturaleza en el mundo germánico. Para Friedrich era un acontecimiento religioso místico muy personal.
- El camino de la vida de los humanos está representado a través de barcos que aún están en el mar, pero que se acercan al puerto, que se iguala con el logro o la muerte.
- La base sobre la que se asientan los humanos es, frecuentemente, una roca de gran tamaño. Según Friedrich representa la fe, imperturbable y firme.
- La nieve aparece en numerosos cuadros de Friedrich. A diferencia de la pintura rococó, de la del siglo XVI y XVII, no es una helada temporal, sino como algo cercano a la muerte. El invierno, por preceder al renacimiento de la naturaleza, simboliza la idea cristiana de la resurrección.
- Los abetos, perennes y resistentes al paso del tiempo, eran entendidos, tanto por Friedrich como por sus contemporáneos, como una referencia a la eternidad, siendo así un símbolo de esperanza cristiana.
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