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martes, 29 de junio de 2010




La vaca que reía

Al final, la vaca murió de la risa (cerca del embalse de La Jarosa):











Para más información: http://www.frikipedia.es/friki/La_vaca_que_ríe

jueves, 24 de junio de 2010




San Sebastián

Era una reproducción del “San Sebastián” de Guido Reni que se encuentra en la colección del Palazzo Rosso de Génova.


El negro y levemente inclinado tronco del árbol de la ejecución destacaba sobre un fondo a lo Tiziano, formado por un bosque melancólico y un cielo sombrío y distante. Un joven de notable belleza estaba, desnudo, atado al tronco del árbol. Tenía las manos cruzadas en alto, por encima de la cabeza, y las cuerdas que le ceñían las muñecas estaban a su vez atadas al árbol. No se veían más ligaduras, y la desnudez del joven sólo la paliaba un burdo paño blanco, flojamente anudado a la altura de las ingles.


Supuse que se trataba de la representación de martirio de un cristiano. Pero como la obra se debía a un pintor de la escuela ecléctica surgida del Renacimiento, incluso la pintura de la muerte de un santo cristiano desprendía un fuerte aroma a cultura pagana. En el cuerpo del joven –que recordaba el de Antínoo, el amado de Adriano, cuya belleza tantas veces ha inmortalizado la escultura – no se veían rastros del duro vivir o de la decrepitud que en tantas representaciones de santos se ven. Contrariamente, en aquel cuerpo sólo había juventud primaveral, luz, belleza y placer.


Su blanca e incomparable desnudez resplandece sobre el fondo crepuscular. Sus brazos musculosos, brazos de guardia pretoriano acostumbrados a tensar el arco y a blandir la espada, están alzados en grácil ángulo, y sus muñecas atadas se cruzan inmediatamente encima de la cabeza. Tiene la cabeza levemente alzada y los ojos abiertos de par en par, contemplando con profunda tranquilidad la gloria de los cielos. No es dolor lo que emana de u terso pecho, de su tenso abdomen, de sus caderas levemente inclinadas, sino una llama de melancólico placer, como el que produce la música. Si no fuera por las flechas con la punta profundamente hundida en el sobaco izquierdo y en el costado derecho, parecería un atleta romano descansando de su fatiga, apoyado en un oscuro árbol de un jardín.


Las flechas se han hundido en la carne tersa, fragante y juvenil, y pronto consumirán el cuerpo, desde dentro, con llamas de supremo dolor éxtasis. Pero la sangre no mana, y no hay aún la multitud de flechas que se ven en otras representaciones del martirio de san Sebastián. Esas dos solitarias flechas proyectan sus calmas y gráciles sombras en la tersura de su piel, como las sombras de una rama en una escalinata de mármol.


Pero todas estas observaciones e interpretaciones son posteriores.


Aquel día, en el instante en que mi vista se posó en el cuadro, todo mi ser se estremeció de pagano goce. Se me levantó la sangre y se me hincharon las ingles como impulsadas por la ira. Aquella parte monstruosa de mi ser que estaba a punto de estallar esperó que la utilizara, con un ardor sin precedentes, acusándome por mi ignorancia, jadeando indignada. Mis manos, de forma totalmente inconsciente, iniciaron unos movimientos que nadie les había enseñado. Sentí que algo secreto y radiante se elevaba, con paso rápido, para atacarme desde dentro de mí. De repente estalló y trajo consigo una cegadora embriaguez...


Paso cierto tiempo y, luego, sintiéndome desdichado, miré alrededor de la mesa escritorio tras la que me hallaba. Un arce que crecía junto a la ventana proyectaba sobre todas las cosas un resplandeciente reflejo, lo proyectaba sobre un tintero, sobre el cuadro de san Sebastián. Había salpicaduras blancas como las nubes en todas partes, en el título de letras doradas de un libro de texto, en el cuello del tintero, en un ángulo del diccionario. En algunos objetos las salpicaduras resbalaban perezosamente, con plúmbea pesadez, en otros lanzaban un brillo mate, como los ojos del pescado. Afortunadamente, mi mano, en movimiento reflejo, protegió el cuadro, evitando que el libro se manchara.


“Confesiones de una máscara”
Yukio Mishima

viernes, 18 de junio de 2010






Joder... Hace poco murió Dio y ahora Saramago... No somos nada

sábado, 22 de mayo de 2010




Larga vida a Ronnie James Dio.













Dio ha muerto.


El 25 de noviembre de 2009, Wendy Dio, esposa y manager, anunció que Ronnie fue diagnosticado con cáncer de estómago: "Ronnie ha sido diagnosticado con las primeras etapas de cáncer de estómago. Estamos comenzando inmediatamente el tratamiento en la Clínica Mayo. Después de que mate a este dragón (en alusión a la canción del artista), Ronnie estará de regreso en el escenario, donde él pertenece, haciendo lo que más le gusta: actuar para sus fans. Larga vida al Rock and roll, larga vida a Ronnie James Dio. Gracias a todos los amigos y fans de todo el mundo que han enviado buenos deseos. Esto realmente le ha ayudado a mantener su espíritu para arriba".


El 14 de marzo de 2010, Wendy publica una actualización en línea de su condición: "Ha sido séptima quimioterapia de Ronnie, otro TAC y otra endoscopia, y los resultados son buenos, el tumor principal se ha reducido considerablemente, y nuestras visitas a Houston (clínica de cáncer en Texas) son ahora cada tres semanas en vez de cada dos semanas".


El 4 de mayo de 2010, los demás integrantes de Heaven & Hell anunciaron que estaban cancelando todas las fechas de conciertos programados para el verano como consecuencia de la mala salud de Dio.


La muerte de Dio se produce el 16 de mayo de 2010 a las 7:45 am (CDT), según fuentes oficiales. Wendy dejó un mensaje en el sitio oficial de Dio: "Hoy mi corazón está roto, Ronnie falleció hoy 16 de mayo a las 7:45 am . Muchos, muchos amigos y familiares fueron capaces de despedirse de Ronnie en privado antes de que él falleciera pacíficamente. Ronnie sabía cuánto era amado por todos. Nosotros agradecemos el apoyo y amor que todos nos han dado. Por favor, dadnos unos días de vida privada para hacer frente a esta terrible pérdida. Sé que él los amaba a todos y su música vivirá por siempre".


Su muerte cayó como un balde de agua fría en el mundo del heavy metal, tanto que los días siguientes a la muerte de Dio se desató en Internet una avalancha de mensajes de condolencias de los fans a través de las redes sociales. Por su parte, muchos artistas de la escena metalera mundial se pronunciaron lamentando la muerte de Dio, entre ellos Richie Blackmore, Kiss, Iron Maiden, Slash, Scorpions, Anthrax, Simone Simmons, Metallica, Sebastian Bach, y el mismísimo Ozzy Osbourne, quien años atras lo amenazó de muerte, se lamentó por el fallecimiento de quien en sus propias palabras, fue un "revolucionario del rock".









(Extraído de la Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Ronnie_James_Dio)










Zanjas profundas en tu mente
Zanjas profundas en tu mundo
Zanjas que nos separan
Zanjas que nos escinden
Zanjas en las que caemos
a veces sin poder salir
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